

Momento en el que la flota combinada ruso-britanica manda al fondo de los mares a la flota holandesa.

Ejemplo de la revolución que se esta dando en las Afueras de Viena para todo aquel que
se resista a los deseos del Emperador.
El Emperdor entra victorioso en Viena y con él llega la libertad, la igualdad y la fraternidad a una nueva Europa. ¡REVOLUCION!
Las duras condiciones metorológicas hacen del avance hacia Viena algo lento y duro, pero el Emperador ,dando ejemplo, es el primero en soportar estoicamente las lluvias torrenciales sobre Europa Central.
A pesar de la propaganda napoleónica, las tropas
Austriacas siguen defendiendo la capital.
Los bailes en la capital austriaca no cesan
Tradicional baile en la Opera de Viena que se celebra a pesar de la
Proximidad de las tropas napoleónicas.
Vista de los naufragos franceses en el Golfo de Cadiz, los restos de la
Flota de Villenueve que ya no tiene barcos para intentar invadir Inglaterra.
Cual partitura fielmente interpretada, la batalla de Austerlitz se desarrolló tal cual Bonaparte la había planeado. Logró que las tropas Imperiales Rusas y Austríacas hicieran justo lo que el quiso. Luego de nueve horas de feroz combate, Bonaparte dió el tiro de gracia y –mediante maniobras que todavía en la actualidad se estudian en las más prestigiosas escuelas de guerra– comenzó a liquidar al Ancien Régime.
Los cuatrocientos mercenarios islamistas que acompañaban por doquier a Bonaparte (los había contratado en Egipto), sacaron sus cimitarras, y cubiertos por la artillería revolucionaria, gritaron: "¡¡Hagamos llorar a las damiselas de San Petersburgo!!" y se lanzaron al ataque.
Unas horas y 16,000 muertos más tarde, las tropas imperiales –rusas y austríacas– se baten en retirada sobre los estanques congelados. Sin miramiento alguno, Bonaparte ordena que se bombardee el hielo. Éste –al quebrarse– deja a las aguas heladas tragarse a miles de soldados: era la "guerra total".
Continuaban las explosiones y la batalla todavía en curso, cuando Bonaparte cerró y guardó su catalejo y dijo: "La batalla ha sido ganada" y se fue a dormir.
El aventurero rapaz había triunfado de un modo indiscutible. La revolución había ganado. El Ancien Régime había muerto. El Sacro Imperio Romano Germánico cayó en su última batalla. Mil años de historia habían llegado a su fin bajo la bota de la ideología. La ideología, a fuerza de cañonazos, se había ganado su madurez. Nubarrones siniestros empezaron a cubrir los cielos de Viena, el asedio va a comenzar.